El tacto es la puerta de las emociones. De aquellas más íntimas en las que podemos participar.
Cuando tocamos o accedemos a ser tocados, abrazados, besados.. aceptamos de inmediato atravesar una barrera delicadísima. Ignoramos por completo cuáles van a ser las consecuencias y sin embargo …nos lanzamos alegremente a la aventura. No sabemos hasta que punto está la otra persona dispuesta a entregarse, implicarse, pero eso no nos frena ni nos detiene.
¡Qué música del tacto
las caricias contigo!
¡Qué acordes tan profundos!
¡Qué escala de ternuras,
de durezas, de goces!
Nuestro amor silencioso
y oscuro nos eleva
a las eternas noches
que separan altísimas
los astros más distantes.
¡Qué música del tacto
las caricias contigo!
Manuel Altolaguirre (1905 – 1959)
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