Estas cosas que me gustaría escribir a mí ...

Su amor infinito revuelto entre sábanas.

Sus mañanas eternas, esperando, expectantes, a que volviesen a verlas...
El olor se había difuminado para que al encontrarlo, se les revolviese el estómago. Todo parecía estar en calma, en espera. Su espera aletargada.
Las agujas del reloj corrían más despacio, y saltando entre ellas jamás querrían pronunciar un adiós, era más bien un sustente un sustenme, que ya voy, que voy.

Estoy...

presa de mi miedo a hacerte daño.
Del pánico de vivir algo nuevo, de escribir normas estrictas para que el tiempo, al tiempo, te quite la razón. Todo lo nuevo asusta y también es nuevo, y no se sabe como llevar.


Debía llegar el día de la revolución.

Las palabras habían dejado de tener sentido,
las miradas se escondían,
la luz se atenuaba para dar seriedad al encuentro,
y estaban frente a frente,
recordaron que una vez se habían dicho
ser como dos espejos
frente a frente infinitas.

Mi galimatías tiene en frente tu imagen. Sujeta y sonriente, con cara de niña. El pelo en tu frente, y al fondo el espacio, que no importa, el que solemos dejar entre el mundo y nosotras. Nosotras y nuestro mundo.

Nosotras.

Quédate a mi lado. Enfrentar mi pena me sirve de algo sólo si es contigo.


Autora: Lucía



Después de leer esto sólo pude apagar el ordenador, coger al perroso, meterme a la cama y abrazarlo fuerte, muy fuerte. Tras un rato en silencio, le pregunté: "¿Me quieres?".

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