Hadas

Hadas que aman la esencia que puebla en los corazones, especialmente el tuyo aunque tu desconfianza me inquiete y tu silencio me ofendería en otras personas pero a ti te lo perdono... te lo perdono todo.
Hadas que prestan su magia a todo aquel, hombre o mujer que en ellas crea.
Hadas que están siempre dispuestas a enseñar a vivir a todo aquel que acuda a sus escuelas.
Hadas que han habitado entre los humanos desde los principios de todos los tiempos y que, reincidentes, no cesan en su intento de contarle al ser humano que no existe más magia que la que crea un corazón feliz que ama cada uno de sus latidos y que ahora cree en sí mismo.
Hadas que confían en que, algún día, podrán ver satisfecho su deseo de dispensar dignidad a petición de los humanos.
Hadas.
Hadas con un par de dobles alas en su alma.
Hadas.
Hadas que alimentan el alma humana.
Hadas.
Hadas que abren puertas a nuevas dimensiones del ser.
Hadas.
Hadas que prestan su risa para alegrar las mañanas del frío invierno del alma.
Hadas.
Hadas que iluminan la oscura noche del alma.
Hadas.
Hadas que camino lo que hablan.
Hadas.
Hadas que esparcen sencillez y tejen mantons de verdad.
Hadas.
Hadas que curan las heridas del alma.
Hadas.
Hadas cuya voz evoca cantos del paraíso perdido.
Hadas.
Hadas cuya risa eleva el espíritu y hace danzar la alegría en derredor.
Hadas.
Hadas atrevidas que no titubean en abrir nuevos horizontes.
Hadas.
Hadas que siempre, siempre, te protegerán con su latido eterno si tu me dejas.
Hadas.

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