Un arquero quiso cazar la luna

He deshecho las horas.
He inundado de pájaros el balcón de mi casa
y lavado de a una las sombras
que arrimadas a mi hombro ilustran tu boca.

He trucado en censuras tu presencia absurda
y plagado de extraños perfumes los rincones,
exiliando la púrpura imagen que simulas,
trozando las sonrisas irónicas y crueles.

Me ha golpeado tu paso certero aplastando
con total impunidad mi subsistencia.
He disipado mi aliento intrascendente
para que no te roce ni en suspiros.

Y he extirpado el ritmo de tu amor y el mío
que me resonaba como una tortura,
para que mi piel te desdibuje
y mis sábanas crean que padecen amnesia.

Nunca más la bruma de tu imagen que marea
ni la imprecisa esencia de la primavera
que ante tu contacto de materializa.

Despojada de amor
no quiero nunca más.
Ya no.

No hay comentarios.: