La vida secreta de las palabras

Hoy he vuelto a clase. Ya hace un año de cuando pasaba las mañanas tristes con tardes alegres y algunos minutos del día feliz, tan feliz,... vividos en un suspiro sostenido cuando aparecías con tu paso rápido, pensando que el mundo no era tan hostil, y envidiaba tu carpeta porque la sostenía tu mano. Me daban ganas de acurrucarme en tu abrazo para compartirnos con él, anhelando fundirnos juntos con el resto del espacio.
Hoy volviendo a media mañana pensaba en todo lo que me pierdo, en todo lo que te pierdes tú, en si habrías regresado y me llamas... Y mi enfado por un enésima carencia de tacto y falta de correspondencia se me deshace en un minuto cuando te presentas con un ramillete de `flores´ preciosas.

Después de tanto tiempo, un día como hoy, te veo. Y es como que se me corta la respiración, a ratos. Nunca se está suficientemente preparado para afrontar cierto tipo de realidades. Ojalá el refranero tuviera razón al afirmar que ojos que no ven, corazón que no siente. En mi caso, no. Yo no sé ser de otra manera. Me sale cariño y ternura al verte, al sentirte. Me sale amor...

Y es que esa mirada...Me siento desnuda al sentirla. No puedo abrir del todo el corazón, pero tú sacas la llave oxidada y te plantas ahí, sin ni siquiera poder mirarme. El tiempo juega con los corazones olvidados, supongo.

Pero no es lo mejor, este recuerdo en estos momentos, no ahora...Tanto por hablar, por decir, y las palabras se me atascan en la garganta. Forman una bola con el dolor, impidiéndome el paso del aire. Y después de todo tengo que seguir aprendiéndote a decir: Adios.


-Muy guapa, me has dicho...Y tiemblo, no de frío precisamente, y mi cara cambia de color, menos mal que no me ves. Es de las pocas cosas bonitas que han salido de tu boca dirigidas a mí.


Ya es hora de volver.
Llueve, templado en la ducha.
Y camino bajo la lluvia, por si al caer las gotas sobre mi cara y mi cuerpo se llevan este sentimiento hasta el suelo.




-¿Te puedo preguntar una cosa? ¿eres feliz?
-Bueno, me podría ir mejor, pero también peor. ¿Y tú?
- Yo no.

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