Esta mañana no me apetecía amanecer.

Esta mañana no me apetecía amanecer. Tampoco los días precedentes, pero hoy menos.

Estoy agotada, cansada. Siempre necesito ver las cosas desde diferentes ángulos antes de salir corriendo cuando mi mundo comienza a derrumbarse. No puedo hablar de fortaleza cuando siempre estoy reconstruyéndome.
Esta vez, como tantas otras, soporto muros ajenos, que al chocar consiguen crear grietas que al final acabarán desestabilizándome y comenzaré a romperme. Y aviso que todo el mundo tiene un límite hasta el cual soporta y todo desastre tiene sus antecedentes.
Mientras tanto sumo y sigo.
Siento abismos entre mi mundo y el resto de planetas, abismos que existen dentro de mi cabeza y mi corazón.
Me agota razonar pretendiendo mostrar con ello que nadie se ha movido, que todo sigue igual. Y que hay que mirar alrededor, que nadie debería exigir un giro ego-céntrico para alumbrar su camino.
Ya no creo en nada, me alejo de esas certezas que idolatré como una ilusa:
1. Cada uno da lo que recibe.Y luego recibe lo que da (o al menos una parte...).
2. Nada es más simple.No hay otra norma: Nada se pierde. Todo se transforma...(¿Yo estuve creyéndome eso durante más de media vida?
)
Me siento vacía.
Para llenarme otra vez necesito tiempo y tomar aire.
Además de tomar aire, necesito tomar parte. Necesito tomar parte de la luz y una inyección de corazón. ¿Alguien podría prestarme un pedacito del suyo? ¡¡Por favor!! alguien puede prestarme un pellizco de su órgano para alimentar el mío, para que vuelva a latir fuerte, diciéndome que estoy viva, que tengo hambre y que tengo frío.
Nada dura siempre, agradeceré que la lluvia, de nuevo, dé paso al sol. Necesito caminar hasta encontrar un circo donde recuperar la magia y la ilusión.

Quizás ya esté rota...

... y nadie se ha dado cuenta.





No hay comentarios.: