Ojos muertos

Camino hoy por la vida, sin fijarme muy bien en el resto del mundo. No me interesa, hoy sólo quiero estar conmigo y mi dolor... Me quiero sentar a tomar un café, triste, con mi dolor frente a mí, en esta vieja piedra que corona el valle, mirándome levemente. Para ell@s debo ser una diminuta figura, casi imperceptible entre los colores tierra que pigmentan el páramo. Desde aquí, bajo sin que se den cuenta y mis ojos entran por las puertas de sus moradas beneficiándome de la confianza que ofrece un pueblo. Una no imagina la muerte detrás de los rostros de las personas.
Estos ojos míos, que otros días son poetas, trovadores enamorados, intelectuales, estos ojos llenos de imágenes, de cuentos, de ilusiones, de trucos de magia para compartir y hacer sonreir a quienes me rodean... Hoy estos ojos míos huelen a muerte; su edor me asfixia y me derrota. Me mata.
Hoy, al parecer, mi alma discute si estoy viva o muerta. O si soy una sombra... una oscura y levitante sombra detrás de la vida, persiguiendo a sus fantasmas, a sus ojos de terror y entrega. Persiguiendo la felicidad y sosteniendo globos de colores en mis manos, en mis simbólicos síntomas de ansiedad, hasta que encuentre la causa, hasta entender ese nudo de borromeo que me empeño en ocultar. Jacques Sadré podría entenderme bien, o Nieztsche y su profundo abismo de dolor y odio.

Anochece. He pasado horas intentando que el hoy no fuera igual que el ayer. "Son sólo flashback" (me repito una y otra vez) "ya no volverá a ocurrir", "ya no soy la mujer cobarde de ayer" me digo.... Y parecen fucionar bien estas mentiras salvo por la necesidad de volver a disociarme y ver a mis asesinos desde afuera, sin sentirlos acercarse a mí, y dejando puñaladas en mi espalda.
Fiel, como una amiga, dándome todo su cariño permanece sentada ella, inexplicablemente tranquila tras beber un poco del café que llevaba en el termo, esperando paciente a que tuviera fuerzas para bajar de la cumbre o... ascender de los infiernos para devolverla a casa. La miro a los ojos y la pregunto: "¿Es entonces esta noche cuando me toca morir por fin?". Pero una leve luz alumbra sus pupilas marrones, se pone en pie y lame varias veces mi cara.
Otras veces se lo reprocharía, hoy ese gesto aparta de mí la muerte y me acerca a la vida.

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