
El matrimonio se diseñó como institución del amor, como una manera de perfeccionar la forma de amar que podría resultar imposible sin él. Porque cuando el amor se convierte en forma de vida, es en el matrimonio cuando llega a su máxima potencia. Porque el amor no se impone, sino que busca el que ambas personas se sientan respetadas como individuos, es un proceso de incesante crecimiento.
El matrimonio es un edificio que hay que construir cada día. A partir de hoy disfrutad cada instante, cada segundo de la compañía mutua con amor, confianza y perdón. Sed humildes, pues si estáis seguros del amor que sentís el uno por el otro, estaréis dispuestos a olvidaros de vosotros mismos en beneficio del otro.
Hace algo más de un año le escribía a un amigo a quien se casaba también su hermano, unas palabras que he ido puliendo con los años esperando recitárselas como votos de mi amor en el sueño de esta misma situación que os encontráis vosotros. Hoy os las dedico porque sois fiel reflejo de ellas:
Habéis decidido calzaros unas zapatillas de distinto color después de 15 años juntos, para seguir caminando por ese camino que un día decidisteis hacer vuestro. Que los sueños, los proyectos y las ilusiones sean los árboles que os acompañan a ambos lados de la senda. Si en el viaje, llegáis al final del camino y éste termina en el mar, coged un barco y turnaos para remar. Cuando uno se agote tomad los remos el otro para hacer avanzar la embarcación. Y cuando ambos os encontréis sin fuerzas, por el oleaje, por la bravura del mar, por las tempestades, miraros a los ojos y encontrar en el otro la razón para no desfallecer, para adquirir la fuerza necesaria para tomar el remo y volver a impulsar el barco hasta volver a llegar a la playa.
Os admiro porque sois amigos, _buenos amigos lo que os ha permitido solventar problemas y adversidades_, no sólo amantes o compañeros de piso, porque habéis vivido juntos un proceso de incesante crecimiento de vosotros como personas y como un todo. Porque os admiráis mutuamente y siempre tenéis para el otro pequeños actos de amor para recordaos lo importante que sois. Porque sois las personas más generosas que conozco pues siempre buscáis el modo de hacerle la vida mejor al otro. Porque pronunciáis un “te amo” y escucháis un “yo también”.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario