Na-da

No sé a quien escribo, pero me siento sola y no existe remedio para este dolor que me fractura el corazón.

Hoy… Me siento sola… Me siento sola a pesar de estar rodeada de gente gran parte del día. Por las noches al llegar a lo que se supone que es mi casa, me tumbo en la cama y miro hacia el techo de mi habitación, en silencio. Mi mirada se pierde en la nada. Cada noche, cada día y cada amanecer con la misma esperanza.
Hoy me cubrió mi sombra, me pesa la vida, me duele vivirla y no quiero seguir así… Se apagó una luz que siento no volverá, sé muy bien que no puedo vivir sin ilusión y espero una señal…


Mi soledad es la necesidad de gritar en el silencio los suspiros que se escapan de mi corazón, como queriendo aspirar en cada bocanada un poco de compañía para apagar la tristeza, desear llenar el vacío del alma y ni siquiera saber cómo empezar.

Mi soledad es un poema incompleto, una historia sin terminar, una canción por cantar. Esto es mi soledad querer y no poder hablar.

Mi soledad son los te amo guardados en algún lugar del alma, las caricias calladas, la ausencia de un cuerpo al que abrazar, los besos que se escapan a labios que no merecen ser besados, a corazones de hielo que no merecen ser queridos.

Mi soledad es ese intento de amar a alguien a quien jamás podré amar. Consolarme repartiendo afecto, sonrisas y regalos para mitigar mi soledad.

Mi soledad es ver cómo se escapan lágrimas por mis mejillas y no saber por quién. Es no tener días tan solo horas que pasan, unas iguales a otras, lentas, pesadas, monótonas. Es mirar al espejo y no ver ningún reflejo. Es mirar al sol y desear ver salir la luna para soñar y huir de esta cruda realidad. Es mirar el teléfono aún sabiendo que jamás sonará por si alguien me quiere recordar.

Mi soledad es no vivir tan sólo ser un cuerpo errante.

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