No nos poseemos, nos gustamos libres

Porque me has pedido que mejor no lo diga, para que no lleve a confusión de que implique posesión. No nos poseemos, me gustas libre, me gusta que tu tiovivo se cruce con mi noria de vez en cuando, tu caballito y mi cabina pegadas tanto que nos podemos dar el piquito, cariñoso y sencillo.

No necesito el mi si te miro a los ojos, o si el abrazo es grande y profundo, o si tu sonrisa me alegra el mes. Qué voy a necesitar yo, si no es tu amistad y lealtad, tus oleadas de alma y corazón, el sonido de tu voz esquiando tímida por las palabras de dureza nieve primavera, en días de sol y temperaturas estables, ideales.

Entonces para qué el "mi", si ni se acerca lo más mínimo a lo que significa todo, a la aventura, la conexión, la brutalidad y la suavidad. Para que necesitaré un "mi" ridículo, si tu ya estás ahí, y no te vas, porque la mano sigue cogida, sin llevarnos a la fuerza ni a tirones, solo cogida, apoyando.

Una gata color de rojo y semidesnuda se te ofrece ronroneante, y tienes que admitir en ese momento que no te mereces la suerte que tienes, que te viene de frente un regalo en forma de espectacular mujer, una persona entre seismil millones, y a quién le importa entonces que sea "mi", "su" o "po".

Yo te conoceré como nadie más lo hará, porque es algo que siempre será entre tu tiovivo y mi noria.


PD: Como siempre tienen que pasar unas horas hasta poder contemplar en toda su magnitud la maravilla de esta tarde, pero sí que te puedo decir una cosa, que ya te dije: Estabas tan increíblemente guapa, tan preciosa, tu rostro con la luz de la vela era de una perfección tal, que lo único que te faltaba era sonreir.


Y lo hiciste.

No hay comentarios.: