Dices que no sabes ver los colores; y yo pienso que quizás eres tan blancucha porque tus colores se los regalas a los demás, continuamente y sin esperar recompensa.
Tienes miles de colores que repartes, con los que pintas un mundo mucho más colorido y alegre.
Estos dos días que he pasado contigo le has dado colores fantásticos a mi mundo, para darme cuenta de que en realidad lo has estado haciendo desde el primer momento. Los colores con los que me pintas, no se van con agua, ni de lágrimas ni de la lluvia de los días fríos, se quedan, te cubren y te protegen.
Tus colores, los que tú me das , me hacen brillar. Por favor, píntame siempre que quieras. Y no dejes nunca de hacerme reír.
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