En la última caja de la mudanza iba un idioma compartido, un soy yo y lo que hacías de mí...Buen viaje.

Porque cuando llega, lo hace de verdad y arrasando con todo, sacando el mejor lado de cada uno, pero también el peor, según se mire.
Llega y es tan inevitable que no se puede parar.
Lo único que se escapa al control de una vida cuadriculada, lo único que te hace cambiar de forma de pensar, de actuar, de vivir.
Lo único que puede cambiarlo todo, desordenarlo, revolucionarlo.
Porque al final es eso: la revolución del amor.

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